Aunque muchas personas deciden pasar sus vacaciones en lugares como Tailandia, Kuala o el país más moderno del mundo, yo creo que nunca cambiaré mi destino. Cuando me preguntan donde iré de vacaciones siempre respondo: donde siempre. Porque creo que por mucho que conozca Galicia siempre hay lugares que me quedaran por conocer.

Partiendo de la base que tengo a todos mis amigos aquí metidos, y más del 90% de mi familia también (en Barcelona están mis padres, que solo les quedan dos telediarios allí, algún tío y primas por parte de mi padre), esto hace que estar aquí sea como “estar en casa”.

Ayer fui a cenar con mis primos Juan y Olga por Lugo y luego salió el tema: “vamos de marcha?”. Y yo, que soy la perra de las perras a la hora de salir por Barcelona, que ir a tomar una copa es de los mayores sacrificios, me vi sorprendida ante mi: “vale!!! ^^. Vamos a clérigos?????”. Y es que no me costó nada decidirme. En parte porque iba a ver a primos míos esparcidos por los principales pubs de la zona como currantes. Sabiendo que la copa estaría a 0€ y que me encontraría con gente a la que hacía tiempo que no veía.

Las primeras risas de la noche, con el camarero cachondo de cierto pub, poco acostumbrado a ver mujeres en estado en un lugar como aquel. Pero lo que me hizo reir, sonreír y poner la piel de gallina fue aquella vocecita con acento argentino: “como vas, gordita?”. Era uno de mis primos detrás de la barra de aquel pub, cariñoso como siempre, mientras acariciaba mi barriguita de casi 6 meses. Después llegó el hermano con la silla del Dj, y me dijo: “sientese aquí, gordi”. Y yo con ganas de comérmelos a besos. Por que es que, a parte de estar para mojar pan, son más buenos que ídem.

Siempre me gustó esta tierra, y siempre he dicho que viviría aquí. De Barcelona echaría de menos algunas personas, como mis vecinos y el pequeño Jon, aparte de la madriña de la trasna y algun que otro suelto. Pero aquí se vive bien. Con sus cri-cri de noche y sus pio-pio matutinos (que a veces cogería la escopeta de caza, por eso ¬¬). Me gusta cuando recojo la ropa limpia, y huele a limpio de verdad. Que me meto en las sábanas y da gusto dormir ahí. O como queda la piel y el pelo después de una buena ducha. Sé que cada vez queda menos.

Creo que Iria aprenderá que son “os Luns e os Mercores” en lugar de “els dilluns i els dimecres”.