



Silvia, Ignasi, Ruth y Alex eran unos de mis compañeros cuando estudiaba Audiovisuales. Hoy me han sorprendido con un video que a mi, personalmente, me ha gustado mucho. A
hora, viendo esas imagenes, no me extrañan que quieran volver a Nueva York a estudiar… o hacer que estudiaban xDDD.
En fin… a ver para cuando otra comilona para volver a vernos!!!
Salo, tu por lo menos conoces a Alex, no??? ^^
¿Alguien me puede explicar que hace mi cuñada en la tira de "humor" (ja-ja-ja ¬¬), junto con mi prima, del 20 minutos?
¿Misterios del "intenné"? ¿Quizás algún paranoico admirador secreto? ¿Habrá sido algún freakie de "gugel"?
¿Qué cona de ajos???? Grasa!!! de cerdo!!!!! Cortaba grasa de cerdo, incultos xDDDDD. En fin… que ahora a pedir autografos a la nueva urbanita-fashion.
Hoy cumple 31 años. Es el mejor, que quereis que os diga…
La trasna ya esta deseando verle para regalarle una de sus muecas. Y será el mejor regalo de su vida.
y muchos besos a Alex. Y a sus hijos Belen y Adri, Iria y Asbel.
Porque hay cosas que no son justas en esta vida y esta es una de ellas. A partir de ahora les toca empezar a vivir sin ella y no será nada fácil.
Daría lo que fuese por estar hoy allí con ellos. Ahora mismo me siento impotente desde aquí y no sé muy bien que hacer.
El caso es que no podía caminar más. Sobre las 6 y pico decidimos volver a casa y "esperar" a ver que sucedía. Por supuesto no pegué ojos. Di mil vueltas, enganchaba a Pablo por donde podía y a las 8 de la mañana… regreso al hospital.
Cuando llegamos, aún estaba el mismo equipo medico (benditas las guardias de 36 horas!!!, que fuerte que fuerte ¬¬), así que no tuve que explicar nada. Me pusieron correas, patita a un lado, patita al otro, lo de siempre y… ¡¡¡guau!!! estaba dilatada a un cm!!!!!!!!!!!
La medico tuvo compasión de mi y decidió ingresarme. No se que inventarían o como se las apañarían, pero una bonita habitación con vistas a las casas pijas de la zona y tv de "mete la pasta y te enseño mi interior" (que por supuesto no utilicé, porque antes del parto no estaba yo para muchas lerias y después ya tenía suficiente con las visitas y la trasna), estaba esperando por mi.
Me dieron el "uniforme" (una bata que si me descuidaba se veía mi zona no tan noble) y me hicieron andar durante horas. Y andé y andé, pasillo arriba, pasillo abajo. Parándome cada pocos pasitos, soplando "fu-fu-fu" (olé por aquellas clases preparto que tan bien me fueron) y haciendo "trampa" al sentarme un ratito en la cama que me acogería durante tantas horas a partir de ese momento.
Cada poco tiempo pasaba la comadrona y la gine. Aquello seguía a uno, y me dijeron que la epidural se pone cuando se llega a cinco, pero en mi caso la pondrían un poco antes. "Por que vas a querer epidural, verdad?", me preguntaron. Y mi respuesta: "Y ahora??? no me podeis servir un poquito?".
Después del mediodía y hacer los mil metros lisos por el pasillo a paso tortuga me dijeron que sobre las 4 me bajarían a quirófano. Vi el cielo abierto. No se porque, pero lo vi abierto. Y así fue. Que sobre las 4 vino el camillero, me pasaron de cama a camilla, me despedí de mis padres, me agarré a Pablo (como te escapes, te mato) y empezó una especie de excursión "yupiyá" por los pasillos del hospi y conociendo a la "crema de la crema" del lugar.
En primer lugar: ¡¡¡Nuria!!! la "nosequé" que me dijo las palabras mágicas: "mira, este será el primer lugar que verá tu hija al nacer".
(Es la primera vez que me autocensuro, pero es que la imagen que expresa mi cara es bastante patetica xD)
Bien… reconozco que lo imaginaba algo frío, tenso, horrible, como la casa de los horrores. La sala de paritorios no es el lugar ideal para pasar una noche romántica, cierto, pero no sé si era el carácter del equipo tan "y eesooooooooo" o que estaba todo lleno de paquetitos, que yo pensaba que eran regalitos para mi, pero no, era el "vestuario" de aquellos que me iban a fuchicar. La verdad es que no me puso nerviosa el decorado, al revés, se veía todo tan nuevo, tan limpio, tan luminoso, que incluso me relajé.
Nuria me convirtió en la mujer de "matrix". Tubos, una via, un tubito que salia de no se donde y pasaba por mi hombro, el aparato de la tensión volviéndose loco cada cinco minutos (andaba algo escarallado el cacharrajo aquel), y luego suero a todo meter. Una marcha el suero… Mmmm… ¡ah si! las correas. Las malditas correas que me avisaban cada vez que venía una contracción y que yo esperaba ya con resignación. Hasta que llegaron las 6 de la tarde. En esa maravillosa hora, todo se hizo dia, los angelitos bajaron a deleitarme con sus maravillosos arpas, todos mis antepasados hicieron los coros y el mismisimo Papa Noel vino a besarme los pies. Bien… quizás no fue así, pero casi. Un anestesista, joder con el anestesista, que bien podía pertenecer al club de mis niños, después de su "hooooolaaaaaaaaaaaaa" (haciendo cositas con la manita), me incrustó por la espalda el invento más maravilloso que se hizo jamas: ¡¡¡la epidural!!! A partir de ahí todo desapareció, se me dio por temblar, me dio una rampa en la pierna derecha, me mordí la lengua… ¡tanto da! ¡Desapareció todo! Arriba la epidural. Viva ella. Mucho mejor que el móvil, el adsl o los bocadillos de jamón. El mejor invento de la vida. Tan bien me sentó, que se me dio por reir, por moverme, movia los deditos de los pies como si los acabara de descubrir y me reia de la maquina maldita "avisa-contracciones" que indicaba el 56% de la contracción (cuando a 30 yo ya me retorcía) y yo la miraba diciendole: "pita, guarra, pita, que no me duele".
Tan relajada me quedé, que incluso me quedé dormida. Creo que dormí una media hora. Pero me sentó muy bien. Me relajó todavía más y me cargó las pilas para pegar los empujones que tenía que pegar.
Aquello iba viento en popa, ya habia dilatado 8 y fui conociendo al equipo que me atendería. Me pillo el cambio de turno. Nuria y el resto ya se habían ido (adios a las 36 horas de curro continuado) y ahora tenía una rubia que no se como se llamaba un poco más seca, pero muy firme a la hora de darme las órdenes necesarias. Tuve la suerte que la misma comadrona que me habia atendido durante los ultimos meses de embarazo, estaba allí, al frente del cañón.
De repente, la rubia le dijo a Pablo que ya se veía la cabeza de la trasna y yo pensando que qué narices pasaba ahí abajo, que yo no lo podía ver. Cajoná… Dijo la rubia que venia en un segundo y al segundo apareció de nuevo con no se cuantas personas, una comitiva de personajes que se iban disfrazando con los pijamas típicos del quirófano. Mi comadrona guapísima y jovencísima, me guiñó un ojo y me cargó aún mas las pilas.
Juro que no me esperaba que fuese a nacer ya la trasna. De verdad. Pensaba que aun tardaría un poco, me dijeron que empujara, pero no me esperaba que fuese así de rápido. Una chica se subió a un taburete y yo pense:"Que hace?????" y al momento lo supe: tomó mi panza como si fuese una piscina y se tiró, tan larga era ella, encima para hacer presion hacia abajo. Y grité. Yo, que no quería ser como la loca aquella que pegaba berridos una hora antes como si le estuvieran matando, que me había jurado "comportarme", pegué un chillido que no se ni de donde salió. No fue dolor, no dolía nada (aaahhh, bendita epidural. ¿Lo habia dicho ya?), fue una impresión brutal. Como quien baja en el Dragon Khan. Un grito de estos "aaaaahhhhhhhhhhhh" y luego piensas: "ostras, ¿de donde salió eso?".
El caso es que tuve que empujar dos veces mas (ya sin grititos histéricos
) y al último empujón, Pablo me incorporó, me doblé, me doblé y me doblé… y vi como un cuerpecito, se iba girando y saliendo de debajo de las sábanas que me habían puesto.
¡¡¡Buf!!! brutal. La sensación es impresionante. Brrrrr… no sé que pasó después. Pablo decía "que bonita que bonita que bonita", el equipo "enhorabuena", alguien dijo "que la coja la madre" y, de repente, me vi con una bolita de ojos muyyy abiertos, chupándose la mano, muy calentita y muy suave, como de terciopelo, creo que lloraba un poco, y creo que me la quitaron al poco rato para pesarla, medirla y hacerle pruebas. Estaba rendida, y es lo malo, que tanto esfuerzo, tanto cansancio, ahora no me deja recordar muy bien que pasó en esos momentos. Me la dieron al cabo de un rato, envuelta en toallas mientras terminaban de "destrozarme" con puntos, gasas y todo eso.
Pero me dio igual. Sé que algo no iba bien. Porque la trasna nació a las 21.15 horas y yo seguía allí, en quirófano, con las patitas a cada lado y sé que mi comadrona joven y guapa le explicaba algo a Pablo. Llamaron a un médico, que vino y estuvo ayudándola, el resto del equipo se fue poco a poco, pero yo tenía mi nena encima, haciendo muecas, mirándolo todo, el resto no me importaba nada. Es increíble como cambia una vida y unos intereses en cuestión de segundos. Sin la niña, lo más normal es que hubiera preguntado: "ehm… ¿qué me están haciendo ahí abajo?" pero nada, en ese momento no me importaba un carallo nada. Solo que la niña estuviera bien, que no pasara nada y poder verle la carita sin cansarme de ello.
Salí de quirófano dos horas después, como en una nube, con mi nena encima, todo era muy difuso, me dejaron en un pasillo para que pasaran mis "acompañantes" a verme. Pablo estaba todo nervioso, quería coger la enana y no le dejaban: "la madre, la madre, que sienta a la madre" y cuando dijeron "familiares de…" pueden pasar, allí aparecieron todos: mis padres, mi cuñada, su amiguito, mi vecina y su hijo (que son como de la familia), creo que tambien habían estado allí Susi y Roger, pero se habían ido… mmmm, no sé, no recuerdo muchas cosas con claridad. ¡¡¡Ah si!!! Que una chica que habia dado a luz minutos antes que yo, también estaba allí con su familia y nos "presentaron" en la distancia. Pero a la chica ni verla. Todo era como una nube.
La verdad es que, por lo menos en mi caso, se olvida todo. No había dormido en no sé cuanto tiempo (excepto esa media hora de quirófano), tenía agujetas, me dolía todo, pero con la trasna encima todo merecía la pena. Era increible poder sentir algo así de grande. Merece la pena una y mil veces.
A partir de ahí nació una familia
.
(Para Silvia, Ricard y Ferran
)